La extrema derecha sin máscaras ha llegado a nuestras instituciones, probablemente incluso para ocupar puestos de poder. Que en España el auge que la ultraderecha experimenta en buena parte del continente se haya retrasado se explica gracias al fenómeno del 15M, pero ya está aquí.
Cuando la extrema derecha señala «abajo» (migrantes, personas excluidas, etc.), el 15M señala «arriba» (banqueros, IBEX 35, etc.).
Cuando la extrema derecha señala a lo diverso (LGBTI, mujeres, etc.), el 15M señala al patriarcado.
Cuando la extrema derecha habla de represión (recorte de libertades públicas y políticas), el 15M lo hace de democracia y diálogo.
Esta nueva ultraderecha no se reduce a una simple nostalgia del franquismo, sino que, sobre todo y en apariencia, impugna el Régimen del 78 y la manera en que excluye a miles de personas sin recursos. Así, no todos los votos que han ido a VOX provienen de una suerte de ciudadanía neofascista y pudiente, sino que muchos corresponden a personas humildes, sin empleo o con empleo precario, que no llegan a fin de mes, y votan a un partido que les ofrece una salida: que los penúltimos pisoteen a los últimos.
Muchas son personas que se indignaron contra la banca, que incluso apoyaron al 15M o se ilusionaron con la «nueva política», pero cuando las banderas se pusieron en primer plano encontraron un mensaje claro, directo y fácil de entender. Son personas que estaban con nosotras y hoy están con el neofascismo, así que algo habremos hecho mal…
En Málaga Ahora no vamos a dar un mínimo aliento a la extrema derecha, que solo se combate con democracia, equidad, feminismos y ecologismo
Por eso resulta imprescindible que el municipalismo democrático continúe con fuerza en nuestras instituciones. Invertir esta tendencia de aquí a mayo requiere responsabilidad y trabajo. El próximo jueves 13 de diciembre damos un primer paso con el encuentro por un Diálogo ciudadano por la confluencia
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